Nos embarcamos y no nos embarcamos en los mismos ríos, somos y no somos. Heráclito.

Bienvenid@

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En este blog, Profesores y alumnos del Postgrado de Maestría en Filosofía de la UCAB Guayana, publicamos nuestras reflexiones sobre las ideas y el diario acontecer de nuestro entorno.

Le invitamos a participar en esta discusión abierta.

¡No olvide dejar su comentario!

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable: es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".

Jorge Luis Borges
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sábado, enero 12, 2013

La aritmética en Venezuela





Teorema

No somos un país destacado en matemáticas (ni en muchas otras cosas). Incluso hay numerosos técnicos que muestran/mostramos insuficiencia a la hora de formular soluciones matemáticas. Si es así, ¿qué podemos aspirar de los demás actores sociales, como el ciudadano de a pie, los políticos, especialmente los del gobierno, incluso los empresarios?

Cuando sube 20% el precio de la gasolina o de la harina de trigo, sube 20% el precio del pasaje o del pan; como si la gasolina o la harina fuesen el único componente del costo del pasaje y del pan. Hemos sido testigos de lecturas incorrectas de cantidades (cosa que se estudia en primaria), o de cómicas tablas de multiplicar del ejecutivo. En una ocasión, comprando dos artículos, uno de Bs. 9 y el otro de Bs. 6, la vendedora acudió a la calculadora para darme el total. En estos días vimos un militar muy satisfecho porque consiguió 31 toneladas de algún producto "acaparado". Eso es algo más de una gandola, digamos dos. El señor no tiene idea de la economía de escala; probablemente lo comparó con lo que él consume y le pareció mucho, como para alimentar una ciudad un mes.

Hay, sin embargo, casos más dramáticos del mal uso de la aritmética, o en los que esta rama de la matemática puede ayudarnos para comprender lo bizarro de nuestra realidad.


16=127

La aritmética que sigue ya había sido utilizada por Arturo Uslar Pietri, con los números acordes a la época (menos escandalosos, claro).

En 1948, ante la devastación de varios países europeos, producto de la II Guerra Mundial, los Estados Unidos implementaron el llamado Plan Marshall, nombrado así porque lo ideó el entonces Secretario de Estado, George Marshall. El objeto no era solamente recuperar los países europeos, también era construir una barrera contra el comunismo que podía irrigarse desde el este, e incorporarlos a la economía de consumo occidental. Como quiera que sea, con sus ventajas y desventajas, los países hicieron uso de dicha ayuda y surgieron, algunos de ellos de las cenizas. En total se beneficiaron unos dieciséis países[1], a los que se les inyectó 13,33 millardos de dólares[2]. Ese monto es, en valor presente, unos 126 millardos de dólares[3]. El flujo de recursos se suministró en el término de unos tres años (cfr. refs. 1 y 2).

Según dicen en la prensa quienes han hecho seguimiento de la producción petrolera, a Venezuela le ha ingresado, en estos últimos trece años, la ingente cantidad de USD 900 millardos a un billón. Como las cuentas de este régimen son una caja negra, no se puede constatar ese número, pero se pueden realizar cálculos muy gruesos (especulativos) que darían una idea de qué tan cierta es esa cantidad. Para una producción media de 2,5 MBD[4], y precios por barril variables entre 17 y 109 USD/barril[5], se tiene un ingreso de unos USD 850 millardos, en valor presente. De ellos, podemos asumir que unos 760 millardos fueron ingresos reales, restando un 10% de costo de producción[6]. Si le sumásemos algo por concepto de hierro u otros minerales que el gobierno exporta, fácilmente llegaríamos a 800 millardos de dólares[7]. Quizás al billón, como dicen los conocedores. Bien, eso es unos 8 planes Marshall para 16 países, o un solo plan Marshall para 127 países. Uslar Pietri, hace 15-20 años ya utilizaba esta comparación, y en ese entonces mencionaba varios planes Marshall. De manera que en los últimos 38 años nos han entrado muchos planes Marshall, unos 22 entre 1974 y 2012. Antes del 74 el precio del barril era irrisorio. 22 planes Marshall para 16 países, o un plan Marshall para 356 países. El excremento del diablo.

Sería absurdo comparar los logros de uno cualquiera de esos 16 países con el nuestro. Esto no ha sido un problema de aritmética, obviamente, pero la aritmética nos ayuda a visualizar lo que –parafraseando a Leibniz- es vivir bajo la peor administración posible.


55.627=87.875

Para las elecciones parlamentarias, el voto oficialista vale 58% más que el voto opositor. Para un diputado opositor se requieren casi 88 mil votos, mientras que para uno oficialista algo más de 55 mil (ver este enlace). No hay razonamiento que nos convenza, a quienes tenemos un voto que vale menos que el de otros, sobre esa aritmética. No hay sentido común ni lógica que lo avale. Simplemente es algo bizarro, perteneciente al surrealismo tropical. Es algo que pertenece al oscuro mundo del cual han surgido las reciente decisiones de la AN y fallo del TSJ (o TSI). Ininteligible.


180=0 a infinito

Las recientes decisiones de la AN y el fallo del TSI han sido más que bizarras. Permiso indefinido, no de 90+90 días; podría ser de años, se entiende. La ausencia temporal la decreta el interesado (¿aunque estuviese en coma?), lo que recuerda a definir tautología tautológicamente. No hay motivo para nombrar una junta médica. Insólito. El surrealismo mágico tropical puro en su vertiente abyecta.


1/2=1

No se trata del conocido truco de álgebra que se utiliza en el cálculo diferencial[8]. Es de la actitud (y aptitud) política de los casi tres lustros de gobierno “socialista”.  La división de los ciudadanos del país en dos, no solo causa estragos sociales, también económicos. Buena parte de los beneficiados por las dádivas del Gran Hermano no trabajan, ergo no producen; viven de las misiones o de los viáticos para acudir a los rituales de adoración al líder, otros forman parte de los 3 millones de empleados de la administración pública (improductivos muchos de ellos), y buena parte de los opositores no tienen trabajo, otros no trabajan de manera alegre, sosegada y sin las angustias que causa el sismo político que envuelve al país desde el 99, siendo menos productivos de lo que deberían ser; incluso sufriendo más enfermedades, tal como lo han comentado médicos y siquiatras. El país, que de por sí es poco productivo, ahora lo es menos.

Tal como dice Moisés Naím en su artículo ¿Qué pasará en Venezuela?: “... A todo esto [a lo que ha mencionado antes en el artículo] se agrega que la Venezuela de Chávez ha caído a los últimos lugares de las listas que clasifican a los países según su competitividad, la facilidad de hacer negocios o el atractivo para los inversores extranjeros, mientras que se coloca entre los campeones mundiales en materia de homicidios y de corrupción gubernamental” (subrayado mío).


Corolario

Entonces, ¿nosotros en matemáticas, 09? No, 01.




[6] Costos de producción, consultar: http://www.eia.gov/tools/faqs/faq.cfm?id=367&t=6 
ó http://www.reuters.com/article/2009/07/28/oil-cost-factbox-idUSLS12407420090728 
[7] El ingreso por hierro y otros productos es prácticamente marginal comparado con el ingreso por petróleo. Véanse, por ejemplo, los siguientes enlaces: a) producción: 
http://www.mapsofworld.com/minerals/world-iron-ore-producers.html
http://www.indexmundi.com/minerals/?product=iron%20ore&graph=production
http://www.nationmaster.com/graph/ind_iro_ore_min_cou-industry-iron-ore-mining-country
b) precios: http://www.infomine.com/investment/metal-prices/iron-ore-pellets/all/
[8] Lo transcribo por si algún curioso no lo conoce: Sea x=y. Multiplicando ambos lados de la igualdad por x queda: x2=xy. Restando y2 a ambos términos queda: x2-y2=xy-y2. Suma por diferencia es diferencia de cuadrados, entonces: x2-y2=(x+y)(x-y), por otra parte xy-y2=y(x-y); quedando (x+y)(x-y)=y(x-y). Ambos términos (x-y) se cancelan y queda x+y=y, o sea 2=1 ó 6=3… Tomado de Cálculo Infinitesimal de Michael Spivak. Nota: el “truco” es para demostrar la invalidez de una operación que es prohibida en matemática (en la matemática de "la derecha").

jueves, agosto 09, 2012

Pathos y logos por los siglos de los siglos




  Ahora que ya tenemos los dos eslóganes de sendos candidatos que, con opción real, optan por la Presidencia de la República, nuestras reflexiones y sospechas han aflorado. “Hay un camino”, eslogan de la campaña de Henrique Capriles Radonski y “Chávez, corazón de mi patria” el del candidato oficial, simbolizan la dicotomía, diría que ontológica, del Homo Sapiens: pathos y logos. El primero de ellos representa que hay una salida, hay una vía por la cual transitar para mejorar nuestra vida. Esa vía es racional, estudiada, planificada, con alto contenido gerencial. El otro es un llamado al sentimiento, a lo visceral, con lo que ya estaríamos satisfechos como ciudadanos. Con solo tener algo o alguien al que queremos, sin importar un bledo su racionalidad o su raciocinio.

  Nuestro cerebro tiene dos componentes para el pathos y el logos: la corteza racional y el cerebro reptiliano, lo animal, lo irracional(1). El uso eficiente del primero es lo que nos distingue de los demás animales, es lo que ha ocasionado que hayamos hecho lo que hemos hecho. El segundo, del que Carl Sagan tanto lamentaba su influencia, es el que nos mueve dentro del mundo de las pasiones, pero también de las insensateces, del comportamiento de bestia animal. No podemos, empero, extirpar las células que componen el complejo R.

  En el mundo artístico es donde mejor se aprecia la convergencia mesurada de ambos yos. La racionalidad proporciona la técnica, el análisis y la capacidad mecánica de ejecutar la obra. La irracionalidad funge de condimento que, con el toque de locura que proporciona, enaltece muchas obras (aunque no todas). También en el amor el pathos es el rey, y la alcoba su cetro. Pero a nivel social es otra cosa. La racionalidad es la responsable de marcar la diferencia entre nosotros y el resto del mundo animal, es la que ha parido las normas de comportamiento, los códigos morales, las leyes, la ciencia, la técnica. Gracias a ella podemos pensar, reflexionar y comunicarnos. Podemos, incluso, pensar sobre ella misma y sobre su opuesta, la irracionalidad. El reptil nos sirve de condimento, sin el cual la fría racionalidad sería insípida. Es la sal de la pasión, de las emociones y de los sentimientos. Pero no es al revés, no podríamos tener un orden social gobernado por la irracionalidad, en el que la racionalidad solo aportase la sazón. La sazón la aporta el complejo R.

  Se ha dicho que las decisiones las tomamos desde el punto de vista meramente irracional. El amigo y colega Marco Cordero ya lo expuso en este blog en su artículo Neurofilosofía. Yo quisiera pensar que eso es pertinente para las decisiones emergentes, donde la premura es la que gobierna la situación (¿adelanto este vehículo o no?), o donde el análisis racional es sumamente complejo o la decisión es irrelevante (¿qué marca de mostaza voy a comprar?), o donde la vida está en juego (defensa personal). Estas elecciones son las más importantes de la Venezuela contemporánea. Dos formas de ver la vida, casi diametralmente opuestas. Espero que este voto sea pensado por cada elector, sea reflexionado y no apasionado.

  El 7O sabremos si los venezolanos somos más racionales o más irracionales. Si prevalece en nuestras mentes la racionalidad con un toque de irracionalidad o, al contrario, si es ésta la que orienta nuestra vida, dejando marginada a la racionalidad que ha construido el mundo. Es así de simple. ¿Le daremos oportunidad a Mario Vargas Llosa para que publique “El sepelio de una nación”, segunda parte de su célebre artículo, o a que publique algo que nos enaltezca como pueblo?

(1) En este artículo empleo indistintamente los conceptos de irracional y de arracional con la denominación irracional; entendiendo la irracionalidad como contraria a la razón, mientras que la arracionalidad es simplemente la ausencia de razón, pero no necesariamente contraria a ella.

viernes, abril 13, 2012

Heráclito y El Gatopardo















A Platón, quien nos legó, con sus escritos, los más divertidos libros de filosofía


T -Buenas tardes señor Oscuro.
H -Buenas tardes Tancredi ¿Parménides no viene?
T -No.
H -¿Por qué?
T -Está empeñado en reconstruir los pedazos de su poema para que sea uno y no pedazos.
H -Muy propio de él. Yo creo que tenía miedo de afrontar la discusión, habida cuenta de que Cronos me ha dado la razón.
T -No te sientas tan triunfante. Para hacerte caer en cuenta de que no es así he venido yo.
H -¡Ja! No me hagas reir. Ni siquiera eres filósofo.
T -No, pero no quiere decir que no sea un pensador. O, al menos, un ser pensante.
H -Un sofista, querrás decir.
T -No, no soy un sofista. ¿Ves como todo sigue igual? Aún después de dos mil y tantos años nos llaman sofistas a quienes no somos “filósofos”.
H -Es una expresión. Yo fui de los primeros que dijo que todos pensamos. El pensamiento no está circunscrito al círculo específico de los filósofos.
T -Lo que ocurre es que en tu polis solo los filósofos dejaron escrito lo que pensaban, pero jamás tuvieron otros la oportunidad de hacer lo mismo.
H -No es así. Recuerda a Epicteto, el manumiso estoico que escribió el Enquiridión. Eso ya era un gran cambio entonces.
T -Y hoy es igual. Algunos escriben lo que piensan, y otros no. Es igual.
H -No, no es igual. Ahora todos escriben, aunque sea rudimentariamente en internet y expresan sus opiniones, todos tienen acceso a la educación, no hay esclavos, hay democracias más desarrolladas que la de Pericles. Los cambios han sido gigantescos. ¿Te das cuenta de cuánto han cambiado las cosas? Hemos descubierto nuevos continentes, hemos viajado al espacio, la medicina ha dado un salto enorme, la techné hoy es sorprendente comparada con nuestras primitivas herramientas. Hay un abismo entre la Atenas de hace veinticinco siglos y lo que veo hoy. Las formas de transporte, las de comunicación entre sitios distantes,...
T -Sí, ha habido un cambio en las técnicas, en el cómo hacer las cosas. Pero no ha habido un cambio significativo en la moral y en la política. Tampoco en la naturaleza y condición humanas. El hombre sigue siendo lobo del hombre, y los más aventajados tenemos que sacar provecho de ello. Aún hay maldad, mediocridad e injusticia en este mundo. Revisa las cruentas guerras del siglo XX y entenderás lo que digo. ¿Internet dijiste? Es increíble, eso ya lo utiliza la tercera parte de la población mundial.
H -A pesar de lo que dices, y suponiendo que fuese cierto –cosa que dudo-, ha habido evolución también en la moral y en la política. Los derechos humanos, la igualdad de género, la bioética, la...
T -Todo eso no vale nada. Son solo principios enunciativos, letra muerta. Se siguen violando las leyes, pero no todos las pueden violar por igual. Dime si no ha sido siempre así. ¿Es que antaño todos eran castos? Solo ha habido evolución instrumental, del techné, como le llamaban ustedes.
H -Pero eso que estás diciendo es tu opinión, es doxa como diría nuestro ausente Parménides, no es un hecho registrado. Además, aceptas que ha habido cambios en las técnicas.
T -Pero ningún avance que venga de la área moral o ética o política. Solo ha habido avances científicos y técnicos.
H -Aunque así fuese, y no acepto que así haya sido, el mismo hecho de desarrollar técnicas obedece a motivaciones morales: hacerle la vida más cómoda a todos. La búsqueda científica tiene un trasfondo moral, aunque resulte difícil verlo. El mismo hecho del aprendizaje que se persigue ya constituye un asunto relacionado con la evolución moral. ¡Y en política! Cualquiera, literalmente cualquiera, puede ser el jefe de una polis o pertenecer a la asamblea, y tener mucho poder. Los descendientes de los bárbaros y de nuestros esclavos ya son ciudadanos y han llegado a importantes cargos.
T -Yo sé que a tu parecer han ocurrido muchos cambios. Vienes de dos mil quinientos años atrás. Pero yo lo veo todo igual cuando analizo los hechos históricos. Los poderosos siguen seguimos dominando el orbe. Y quien más tiene, más puede.
H -Hablas de dracmas. Claro que siempre habrá gente más pudiente que otra. Y unos serán más inteligentes o más sabios o más virtuosos que otros. No veo que haya contradicción con mi sentencia.
T -Es que yo no afirmo que no haya cambios. Los cambios los hay, pero luego que se producen, todo sigue igual... o casi igual.
H -Casi igual. Piensas que los cambios tienen que verse como una divergencia de caminos, senderos opuestos. Pero no tiene que ser así. Hay cambios histeréticos, que apenas se detectan. Y no son reversibles. Después que se dan esos cambios ya nada es igual a lo que era antes. En particular, los cambios de los elementos intangibles son los menos visibles. Por eso son intangibles, claro. Tendríamos que invitar a Hegel, para conocer su opinión, ya que Parménides no viene. Me han dicho que es muy acucioso con la historia. Pasó por aquí mientras te esperaba.
T -Sí. Está recorriendo la historia en reversa, dando cuenta de los zeigeists.
H -¡Eso es parecido a la histéresis! Ciclos espirales, no circulares. Cada vez que la recorre es distinta.
T -¿Sí? Otro día me lo explicas. Yo no percibo esos cambios ¿Y qué me dices de “el camino hacia arriba y hacia abajo, uno y el mismo”? ¿No significa eso único, continuo, inmutable? ¡Eso es Parménides!
H -Algunos cambios son tan leves que la vida de un hombre no alcanza para ver las diferencias. Pero a escala histórica es otra cosa. Sobre la frase del camino, te diré que es como decir que las aguas vuelven a su cauce. Luego de los cambios se converge hacia la lógica consecuencia de ellos, pero no a lo mismo de antes. Existe, sin embargo, un continuo entre el antes y el después del cambio. ¡Vaya si no les ha servido esa frase a los de la mecánica cuántica! Me adelanté veintitrés siglos al experimento de las dos rendijas.
T -Tengo calor. Hace calor aquí en Puerto Ordaz.
H -Sí. Me han dicho que hay unos balnearios...
T -Sí, justamente son en un río que le llaman Caroní. ¿No será tu río?
H -No, porque si fue ya no es, si lo es no lo será, y si lo será no lo es ni lo fue.
T -Vaya que eres insistente. ¿Nos metemos en el río para refrescarnos o no nos metemos?
H -Si nos metemos o si no nos metemos es distinto, y así distinto será el después.
T -¡No me fastidies!

martes, marzo 13, 2012

¿Qué gobernante necesitamos?



Conversatorio

       La noche del pasado 10 de febrero[1], se realizó un conversatorio en torno a los “itinerarios filosóficos y espacios democráticos”. El evento inició con la exposición de las concepciones de gobierno que tenían Platón y Hobbes. Mientras que el primero abogaba por el “filósofo rey”, el gobernante magisterial, el filósofo inglés nos legó la idea de un gobernante administrador, mediador, que regula la aplicación de las leyes en la sociedad. Ambas ideas son tentadoras, y en un determinado momento un país puede requerir de un tipo de gobernante y luego de otro. El gobernante maestro o sabio, puede seducir al comienzo pero, debido a la naturaleza humana de querer imponerse a los semejantes, se corre el riesgo de caer en un totalitarismo conducente a un pensamiento único. El gobernante administrador se limita a hacer que las cosas funcionen, mientras que es la sociedad per sé la que se encarga de su crecimiento intelectual. También este gobernante puede degenerar en formas aberrantes de comportamiento político. Este vigente tema nos trae, indefectiblemente, a la Venezuela de hoy. No debemos preguntarnos qué gobernante queremos, mas qué gobernante necesitamos.

Lo que tenemos

       El día 12 de febrero se realizaron las elecciones primarias, en las que los candidatos de mayor opción tenían un claro perfil de gerentes. El gobierno que actualmente tenemos es del tipo magisterial (pero que solo ha enseñado antivalores y violencia), que ha caído en la espiral que le lleva del autoritarismo al totalitarismo: quiere que todos los ciudadanos sigamos un modelo único de pensamiento, so pena de ser considerados traidores a la patria (o calificativos peyorativos similares), en caso de disentir. El fundamentalismo tropical en el que el gendarme necesario es el paterfamilias de su pueblo, que no del pueblo en su totalidad. Un cesarismo democrático regresivo. Hoy cada día crece el número de ciudadanos dependientes de un gobierno que invade cada vez más los espacios económicos, sociales, políticos, culturales, incluso personales. Habitantes al servicio de un gobierno que se ha devorado al Estado, ha acabado con las instituciones y ha colocado la economía nacional en situación precaria.

       Sincretismo de oclocracia, cleptocracia, comunismo, castrismo, totalitarismo, cesarismo y fascismo. Quizás tenga más ingredientes. Una perla de gobierno. Probablemente el peor que ha tenido Venezuela ¿Por qué lo escogimos democráticamente? Intentando dar cuenta de ello y defendiendo a la inmensa mayoría de electores que lo catapultaron al poder, se puede decir que sencillamente cautivó con su discurso electoral y luego realizó un viraje de 180 grados hacia un comunismo castrista con los demás elementos mencionados anteriormente. Entre muchas de las ofertas se encontraban: un tercer camino entre el “capitalismo salvaje” y el “socialismo” para desarrollar el país y eliminar la pobreza, poner “orden” en la administración pública, castigando y evitando la corrupción administrativa, y también en la inseguridad personal que ya hacía mella en la sociedad, y “sembrar el petróleo”. Hoy el país es presa del castro comunismo, que incluye acólitos del régimen cubano regentando cargos de importancia administrativa en el gobierno, la corrupción es simplemente insólita y descarada, y sobre la inseguridad solo un número lo dice todo: un ciudadano es asesinado por arma de fuego cada 30 minutos. Han ingresado en los últimos 13 años el monto aproximado de 10 a 12 veces el del Plan Marshall[2], el país es más tercermundista que hace 30 años, tiene más pobreza que antes, pues la clase media va camino a ser pobre gracias a las confiscaciones, calificadas por el régimen como “expropiaciones”, y es demandado por una deuda externa de unos 140.000 millones de dólares.

       ¿Por qué es popular? Parece ser porque mantiene un discurso afectivo-religioso hacia sus simpatizantes, cargado de odio hacia enemigos imaginarios que son los culpables de la desdicha del pobre pueblo. El imperio gringo, los “oligarcas” (calificativo que parece significar los ricos), el capitalismo, son típicos enemigos nuestros que no nos han hecho progresar. Como aderezo, el pregón “ser rico es malo”, como bastión de una filosofía de vida, ya fracasada en varias latitudes, que intenta adoctrinar al pueblo. Todo esto es de gran placer para sus seguidores, que ven con beneplácito como van cayendo los pudientes a los que se les confisca los bienes o se les estrangula económicamente, tal como señalara Aristóteles hace más de dos mil años. La vieja y caduca “lucha de clases”. El gobierno actual se ha dedicado exclusivamente al proselitismo político, 13 años de campaña electoral, no ha gerenciado el país. Incluso algo que se había superado parcialmente, como la calidad de los servicios públicos, ha retrocedido unas dos décadas.

El gerente

       Venezuela necesita actualmente de un gerente de la cosa pública, un administrador de la economía, un garante de las leyes. Si el próximo presidente es del oficialismo, indudablemente que el estado de cosas seguirán el curso que actualmente tienen, con tendencia hacia el empeoramiento del país. Si no es así, entonces deberá intentar mejoras, algunas de ellas impostergables. Éstas –las impostergables- son: reconciliación nacional entre los sectores que se adversan, para lograr la paz social; separación de poderes, para decretar el estado democrático; obediencia a las leyes, para regresar al estado de derecho y motivar la inversión que reducirá el desempleo; control del hampa común y del hampa organizada, para que los habitantes nos sintamos confiados y seguros en los sitios públicos; rescate de los valores morales a través del ejemplo y la educación, pues los antivalores han llegado al extremo de que el presidente actual le llama “buenandros” a los malandros (algo insólito) y han permitido el entronizamiento de la anomia generalizada; lucha contra la corrupción y contra la pobreza; poner orden en las finanzas públicas; recuperar la imagen de nuestro país en el exterior. Si el próximo gobierno (de oposición, evidentemente) logra realizar estas tareas, nos podemos dar por satisfechos, pues las aguas podrán retornar a su cauce. Para ello se requiere no solamente las acciones del gobierno, sino nuestro aporte. Al menos el de aquellos que queremos un país normal.


[1] En la UCAB-Guayana.
[2] Con el Plan Marshall (con un Plan Marshall) se recuperaron 17 países destruidos durante la II Guerra Mundial.

martes, febrero 21, 2012

El próximo gobierno... ¿será malo, o podría ser bueno?




Una de las virtudes que no tenemos –al menos muchos de nosotros- es la de adivinar el futuro. Ahora bien, muchas veces uno puede vislumbrar algunos aspectos del futuro basándose en las situaciones presentes y pasadas. He ahí uno de los motivos para considerar importante la Historia.

   Quisiera ser optimista respecto al futuro, y lo soy en lo que pudiera llamarse el panorama global. Pero en algunas cosas uno ser reserva ese optimismo, y en otras simplemente se es pesimista. Además, bien nos consta que para algunos unas cosas son buenas, y esas mismas cosas son malas para otros. El próximo gobierno no tiene muchas oportunidades de llegar a ser un buen gobierno en el sentido clásico de esa calificación. Ojalá me equivoque, pero desde mi óptica así será. Puede lograr, sin embargo, cambios importantes, cuya bondad se podrían ver a mediano y a largo plazo, siempre que lidere las acciones que necesariamente debemos realizar los venezolanos para hacer realidad los postergados -hoy urgentes- cambios, y su gestión sea pulcra y conforme a los intereses nacionales.


   Los países normalmente se recuperan de manera más o menos rápida o lenta de una catástrofe depen­diendo de su gente y de sus líderes. Aquí tendríamos que decir: dependiendo de sus líderes y de su gente, porque seguimos siendo mesiánicos en nuestro discurso. Es cierto que un buen jefe de gobierno convo­caría a los mejores para su gabinete. Estos ministros deberían convocar, a su vez, a los mejores para las diversas direcciones o institutos a su cargo, y estos directores a los mejores para las jefaturas departa­mentales, y así sucesivamente hacia abajo para lograr una gestión exitosa. Aunque ésto se alcanzara, cosa que de por sí es muy difícil, quedan escollos inmensos por salvar; por decir algunos de ellos: el tejido social está tan destruido como la infraestructura física y la economía del país; las finanzas del estado parecen ser una caja de Pandora, y si son oscuras es probable que sea por algún motivo igualmente turbio; las instituciones están tan disueltas como pueden estarlo. No es de asombrarse, pues el gobierno anunció que para lograr una patria nueva era menester destruir lo viejo. Es un criterio suicida que no compartimos. La innovación, el verdadero cambio es hacerlo sin destruir, a través de la evolución. La tercera vía que nunca tomó, porque no hay imaginación y, ciertamente, creemos que tampoco voluntad para ello, quedó solo como promesa electoral. Hemos sido vilmente engañados.


   No somos el Ave Fénix. Ni siquiera tenemos una voluntad férrea como la de los alemanes, que rescata­ron su nación de las ruinas luego de la II Guerra Mundial, y se reunificaron hace unos 20 años, en un proceso que incluyó el hecho de que media nación tuvo que mantener a la otra media nación mientras éstos últimos aprendían a ser productivos, ya que venían de un régimen comunista que era caldo de cultivo para gente sin capacidades ni motivaciones. Somos un país normal tendiendo a pobre, y ahora tenemos un gran sector de la población acostumbrada a sobrevivir con lo mínimo que le da el gobierno, sin ejercer ninguna actividad productiva, o que se dedica a actividades productivas marginales; cada vez mas alejados de la autarquía.


   El próximo gobierno, si es bueno, solo logrará detener el proceso de deterioro que viene acusando nuestra Venezuela desde hace décadas, y que se ha acentuado exponencialmente en la última. Quizás, si es mejor que bueno, comience la reconstruc­ción, el “milagro venezolano”, y eso no es tarea que se haga rápidamente.

sábado, febrero 18, 2012

El genocidio











    La Convención para la prevención y la sanción del crimen de genocidio de las Naciones Unidas, fechada en diciembre de 1946, establece en su segundo artículo el concepto de genocidio[1]:

Artículo II: En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial, o religioso, como tal:
(a) Matanza de miembros del grupo;
(b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
(c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
(d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
(e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.

El artículo III refiere a los actos considerados genocidio: a) Genocidio propiamente dicho; b) conspiración para cometer genocidio; c) incitación pública y directa a cometer genocidio; d) intento de cometer genocidio; e) complicidad en el genocidio.

El genocidio es un crimen que se perpetra por etapas. El Dr. Gregory Stanton, presidente de Genocide Watch, ha distinguido ocho etapas[2]. Descritas de manera sumaria, éstas son:
  1. Clasificación: la gente es dividida en “nosotros y ellos”. Oligarcas de pacotilla[3].
  2. Simbolización: cuando se combina con el odio, los símbolos son adjudicados a los miembros indeseables de los grupos calificados como parias. El enemigo es el sionismo por RNV.
  3. Deshumanización: El grupo agresivo niega la humanidad del otro grupo. Los miembros son calificados como animales, insectos, parásitos o enfermedades. Chávez le dice cochino a Capriles.
  4. Organización: el genocidio siempre es organizado. Unidades especiales o milicias son entrenadas y armadas. Círculos bolivarianos y grupo armado la piedrita.
  5. Polarización: los grupos de odio transmiten propaganda polarizada. Insultos, desprestigio de opositores en medios del gobierno (antes del Estado).
  6. Preparación: las víctimas son identificadas y separadas por su etnia, religión o el motivo de odio. Las listas de las víctimas se realizan en esta etapa. TSJ pide lista de electores de las primarias.
  7. Exterminio: genocidio propiamente dicho. Los asesinos matan a sus víctimas porque no las creen realmente humanas. ¿Habrá un infeliz enlace aquí a futuro?
  8. Negación: negación del genocidio por parte de los criminales.
Este proceso no es lineal, las etapas menos peligrosas preceden las más avanzadas, pero las etapas superadas se mantienen a lo largo del resto del proceso. Esta propuesta ha sido, por otra parte, criticada, y en muchos casos resulta difícil diferenciar las etapas. Los países, de acuerdo a sus intereses particulares en un caso de amenaza de genocidio, se pronuncian de una u otra manera. Todo hace pensar que la solidaridad es hermana gemela del interés. Cada etapa tiene sus medidas preventivas para intentar neutralizar la escalada o denunciar los hechos.

Se estima que antes del siglo XX, el número de víctimas por genocidio fue alrededor de 133 millones, mientras que durante el siglo XX, el número de asesinados en genocidios fue, aproximadamente, 260 millones de seres humanos[4]. Los más ilustres genocidas, verdaderos asesinos en masa, han sido: Mao, Stalin y Hitler, en orden de mayor a menor número de víctimas asesinadas (77, 62 y 21 millones).

Me imagino que a estas alturas del artículo, el lector ha sonreido y piensa que quien esto escribe exagera o es paranoico. Puede ser (que exagere). Le invito a leer nuevamente las etapas, una por una, con detenimiento, recordando los hechos de los últimos 13 años, y visitando algunos de los enlaces relacionados para cada etapa. Están descritas con mayor detalle en español aquí, y en inglés aquí. Si luego de leerlas de nuevo, ya no emerge sonrisa alguna, entonces quiere decir que también para Usted la semilla ya está sembrada. Solo queda regar un poco de agua para que la planta crezca. Si Usted no lo cree está en su derecho, pero los judíos, veteranos en estas lides, sí: el Centro Simon Wiesenthal ya se manifestó (aquí en español, y aquí en inglés). Es la única institución -que yo sepa- que en estos 13 años ha intervenido para reclamar algo en relación con este asunto.

Enlaces válidos al 17 y 18-2-2012.

lunes, febrero 13, 2012

Las decisiones fuera de los límites de las meras pasiones




Intuición popular

Coloquialmente, más producto de la llamada sabiduría popular que de sesudas sesiones de argumentación lógica, hablamos de que las decisiones deben tomarse cuando la persona está en calma, sobria y con la sindéresis en orden. No se garantiza así una decisión inobjetable y acertada, pero es natural pensar que sería una decisión más sopesada y con mayor probabilidad de ser la más conveniente, que una decisión producto de la ira, la euforia, o de cualquier otro estado anímico que altere de alguna forma la mente de quien toma la decisión. De igual manera, descalificamos las decisiones que son tomadas apresurada y accidentalmente, mientras que solemos elogiar las que son hijas del sosiego mental. Asimismo, asociamos los estados alterados con la irracionalidad[1] y la cordura con la racionalidad, sin que sea esto enunciable como una ley, natural o no. Cabe preguntarse, entonces, qué tan factible es tomar decisiones apegadas a la razón, suponiendo éstas como las más convenientes.

Un concepto de vida, visto desde el punto de vista gerencial, es que la vida es una secuencia de decisiones. Sea éste concepto el que preferimos, o sea otro, ciertamente que la toma de decisiones juega un importante rol en nuestras vidas. Es una verdad de Perogrullo que las decisiones cuyos efectos involucran a otras personas son más delicadas y difíciles de tomar que aquellas cuyas secuelas son insignificantes. En esta resbaladiza circunstancia se sitúa la labor de los jueces. Conociendo que, todo lo antes expuesto, tiene cierto grado de veracidad, nos viene a la mente una intrigante duda: ¿cómo toma la decisión un juez, o cómo debe tomarla?, ¿la obtiene de un análisis racional puro, tiene algún elemento irracional en mixtura con lo racional o es consecuencia de la irracionalidad más prístina?


La filosofía en ello

Podemos basar nuestros comentarios en algunos filósofos. Para efectos de este escrito, hemos tomado como referencia a Platón y a su pupilo más ilustre: Aristóteles. Platón, el filósofo del deber ser y Aristóteles, el filósofo de lo que es, por etiquetarlos de tosca manera.

Platón prácticamente no concibe un juez que no sea, no solo probo, sino virtuoso. La virtud en Platón es la que hace al hombre justo y bueno. Así, podemos leer en el libro III de República:

Mientras que el juez, como tiene que gobernar el alma de otro mediante la suya, no necesita haber frecuentado desde muy temprano el trato de hombres corrompidos y perversos, ni haber cometido él mismo toda clase de crímenes, para poder conocer desde luego la injusticia de los demás por la suya propia, como puede el médico juzgar por sus enfermedades de las de los demás. Es preciso, por el contrario, que su alma sea pura, exenta de vicio, para que su bondad le haga discernir más seguramente lo que es justo. Por esta razón los hombres de bien son en su juventud sencillos y están expuestos á ser seducidos por la astucia de los malos, porque no experimentan en sí mismos nada de lo que pasa en el corazón de los malos.
Es evidente que el hombre virtuoso obedece a su razón, motor de nuestras acciones y reflejo de las ideas del bien, de la sabiduría y de la prudencia. Continúa Platón:

Así es, que un joven no puede ser un buen juez. Es preciso, que la edad le haya madurado, que haya aprendido tarde lo que es la injusticia, que la haya estudiado por mucho tiempo, no en sí mismo, sino en los demás, y que distinga el bien del mal, más bien por la reflexión que por su propia experiencia... Sin duda, y además sería un buen juez tal como tú reclamabas; porque el que tiene el alma buena, es bueno.
Platón no define la razón –y el uso de ella- tal como la conocemos hoy. Su concepción de las ideas prístinas y su acceso a ellas es la virtud y el cultivo de ésta por el hombre virtuoso:

Sin insistir sobre este punto, observemos el miramiento de Sócrates, es decir, de Platón mismo, que dando aquí su parte á la poesía y á la filosofía, se somete mucho menos al mito propio de la reminiscencia, que al hecho esencial de que hay en nuestra alma un fondo de ideas, que sólo saca de sí misma; ideas que el mundo sensible despierta en ella, pero que no se las da. En el fondo, esta es la doctrina de las ideas primeras, anteriores y superiores á la experiencia, que todos los filósofos espiritualistas, desde Sócrates hasta nuestros días, están acordes en reconocer como el bien propio de la razón humana: ipse intellectucs, como dice Leibnitz (sic)[2].
El juez debe ser, entre los actores sociales, el hombre de la mayor virtud de acuerdo a Platón. Sus decisiones deben ser ajustadas hacia el logro de la justicia, una de las ideas platónicas de mayor alcance, relacionada con la política, con la moral y con las leyes.

El Estagirita, sin embargo, parece saber que el Hombre no es tan capaz de realizar sus actos de acuerdo al deber ser, y se ajusta a interpretar el mundo de acuerdo a lo que en él ve. Esto permite un abanico más o menos amplio de opciones de comportamiento virtuoso, o cercano a la virtud platónica, pero no enclavado con precisión exacta en ella. También se refiere con mayor énfasis al concepto de razón:

¿Es hombre templado y dueño de sí el que obedece a una razón cualquiera y persevera en la resolución que ha tomado, sea esta o aquella? ¿O lo es sólo el hombre que obedece a la recta razón?... O más bien, ¿no deberá decirse que el hombre templado es el que accidentalmente puede dejarse llevar de una razón cualquiera, pero que esencialmente se atiene a la verdadera razón y a la voluntad recta, que es la única que debe guiarle? ¿El intemperante no es aquel que no sabe sostenerse firmemente en la razón verdadera y en la sana resolución?[3]
De igual forma, se pronuncia sobre las pasiones o deseos frente a la razón, de acuerdo a diferentes personalidades:

Hay personas que se mantienen firmemente en su opinión, y a las cuales se llama pertinaces, como sucede con aquellos espíritus que no se dejan convencer y que difícilmente y con grandísimo trabajo se puede hacer que muden de convicciones. Este carácter tiene algunos puntos de semejanza con el del hombre templado, que siempre es dueño de sí mismo, como el pródigo con el liberal, y como el temerario con el valiente. Pero difieren sin embargo bajo muchos conceptos. El uno, el templado, no muda de opinión sólo bajo la influencia de la pasión o del deseo. Pero si llegan el caso y la ocasión de hacerlo, el hombre templado, que sabe dominarse, no desea otra cosa que mudar de opinión. El otro, por lo contrario, el pertinaz, no se deja ganar por la razón, porque frecuentemente los pertinaces no se preocupan sino de sus deseos, dejándose llevar por las opiniones que les agradan[4].
El hombre virtuoso, prudente, centrado, es el que obedece a los lineamientos de la razón: “Si el intemperante no obedece a la razón, es porque tiene algo más de lo que debía tener; el otro [el pertinaz], por el contrario, tiene algo menos; mientras que el hombre verdaderamente templado subsiste siempre fiel a la razón y no cambia jamás bajo ninguna influencia”[5]. Este arquetipo aristotélico es el reflejo del justo medio que Aristóteles trata en los Capítulos III al IX del Libro IV (Análisis de las diferentes virtudes) de su Ética nicomaquea: “...el hombre verdaderamente templado, que se domina siempre, representará el carácter intermedio entre el que acabamos de indicar [el pertinaz] y el intemperante”.

Aristóteles, como se mencionó antes, deja un resquicio alrededor del concepto de virtud, dentro del cual el hombre templado puede vivir en virtud, siempre que no se exceda más allá del justo medio aristotélico. Esta imagen se corresponde más con los hombres que Aristóteles puede observar en el mundo que el ideal platónico, es una imagen más humana.


A manera de corolario

Recientemente, las investigaciones en neurología y ciencias afines acerca del proceso de la toma de decisiones en los humanos, han arrojado resultados desconcertantes: ante un cúmulo de datos homogéneos, evaluables racionalmente, sobre una serie de productos equivalentes, las personas deciden por uno u otro producto de acuerdo a parámetros exógenos a la evaluación racional; es decir, la elección se hace con interferencia de aspectos no racionales, quizás en interacción con los racionales. Estos experimentos se han realizado en ambiente y condiciones controladas, con el sujeto no sometido a presiones extraordinarias. No es de extrañar que bajo situaciones emergentes, que representen peligro a la integridad o a la vida, la respuesta se ubique muy cercana a la reacción arracional, o quizás irracional (caso del asesinato en defensa propia).

Si aceptamos que los jueces son tan humanos como los demás humanos, no están –asimismo- exentos de equivocaciones y de decisiones que pueden alejarse, en mayor o en menor distancia, de la decisión fríamente racional. Muchas decisiones que tomamos en el día a día, intrascendentes las más de ellas, son tomadas sin realizar un análisis racional previo. La decisión sobre una sentencia es mucho más sopesada y reflexionada, pero no escapa a esa parte de nuestra mente que está sometida a paradigmas no racionales, tales como creencias, prejuicios, costumbres, emociones y sentimientos. Como consideración adicional, cabe señalar que hay sentencias que son claras en cuanto a la culpabilidad o inocencia del inculpado (solo hay dos posibilidades: inocente o culpable), pero cuya pena tiene una banda de valores que le permite al juez determinar, de manera no racional, una pena que se podría calificar de adecuada. En diferentes circunstancias se obtendrían penas iguales y, viceversa, en iguales circunstancias se obtendrían penas distintas.

Diversos filósofos nos han legado escritos sobre la razón o el deber ser (Kant, por ejemplo) y otros sobre la naturaleza no estrictamente racional del Hombre (como Nietzsche). La naturaleza humana es menos perfecta que los ideales teóricos que los humanos hemos desarrollado a lo largo de la Historia: hemos creado ideas que nos sobrepasan y no podemos alcanzar, o alcanzamos solo precariamente con mucho esfuerzo, tales como el gobierno idóneo, la persona cuyas virtudes hacen de ella perfecta, la conducta irreprochable bajo códigos morales impecables, entes matemáticos y físicos, Dios, el bien, la justicia. Pero nuestra humana condición no nos permite siempre aprehenderlas y comportarnos en consecuencia. Las decisiones, como cualquier otro producto humano no teórico, están también sujetas a la imperfección.



[1] O la arracionalidad. Se puede convenir en que irracional sea contrario a la razón, mientras que arracional es carente de razón, pero no necesariamente contrario a ella.
[2] En el análisis preliminar o Argumento de Menón o de la virtud, por Patricio de Azcárate, Obras completas de Platón, tomo 4, Medina y Navarro, Madrid 1871, págs. 275-345. En http://www.filosofia.org. Significando ipse intellectus: el entendimiento o el intelecto mismo.
[3] Aristóteles, Moral a Nicómaco, libro VII, cap. IX: El hombre templado sólo obedece a la recta razón.
[4] Ibídem.
[5] Ibídem.

miércoles, febrero 08, 2012

¿Policidio y politicidio aquí?










Casi todo el conocimiento humano es doxa: opinión. Incluso la inobjetable matemática, ubicada en la cúpula del conocimiento más puro y verdadero al que ha llegado el Hombre, tiene sus detalles. Creo que muy pocos entenderán la convención matemática de que uno entre cero es igual a infinito (1/0=∞). Tengo una torta y hay dos personas para repartirla, entonces le toca media torta a cada una. Pero si tengo una torta y no hay personas para repartirla, le toca infinito a cada una. No es fácil de entender. Es una convención sin la que no funcionaría el cálculo diferencial. Tal como sugirió el Nóbel Leon Lederman en referencia a la mecánica cuántica: “no la entendemos, pero funciona”.

Comienzo así, porque para muchos sí hay policidio y para muchos no. Igualmente con el politicidio. Me he tomado la libertad de traducir libremente (valga la redundancia) los nuevos términos en inglés policide y politicide. El primero significa la destrucción de la polis: la ciudad o el país (recordemos que para los griegos la polis era su mundo, su país). El segundo es la destrucción, por parte del ejercitador o detentor del poder, de la oposición política. También tiene el prefijo cuya etimología nos remite a la polis griega.


Ciertamente el gobierno ha realizado una sistemática anulación de la oposición, la cual ni siquiera ha reaccionado en defensa propia, por falta de inspiración o de imaginación, quizás falta de metas creíbles, quizás simplemente por falta de ganas, de motivación. A lo mejor el gobierno la ha amordazado y anulado completamente. Quizás haya falta de actores comprometidos realmente con una salida adecuada a la crisis política, o hay intereses mezquinos: protagonistas que se conforman con una tajada del botín y no les importa el resto del país; aquellos que aún no se han dado cuenta de que si a sus vecinos les va bien, a él muy probablemente también le vaya bien. Lo cierto es que ha ocurrido un politicidio exitoso, y  la oposición ha estado en terapia intensiva durante, al menos, dos lustros.


El policidio, mucho más grave, ha sido perpetrado por el gobierno y por todos nosotros. Sí. El país, cual piñata, ha sido siempre saqueado hasta la saciedad, víctima de una turbamulta que, cual vorágine, ha destruido todo a su paso. ¿Quienes conforman esa turbamulta? Pienso que todo parece indicar que hemos sido todos nosotros. No le podemos achacar semejante "asesinato" solo a los gobernantes. Además, al menos desde 1824, los gobernantes han salido del seno de la sociedad, no son alienígenas ni extranjeros. De manera que hemos sido nosotros, aunque Usted amable lector, piense que no ha participado en la destrucción. Participamos con el silencio cómplice, con la inacción, con el conformismo, por culpa de nuestro miedo, flojera, individualismo, egoísmo, por no querer mejorar, por apatía, porque lo permiten nuestros volátiles valores morales. En cuanto al porqué han participado los gobernantes, eso todos lo sabemos. Le invito a reflexionar sobre ello.