Nos embarcamos y no nos embarcamos en los mismos ríos, somos y no somos. Heráclito.

Bienvenid@

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En este blog, Profesores y alumnos del Postgrado de Maestría en Filosofía de la UCAB Guayana, publicamos nuestras reflexiones sobre las ideas y el diario acontecer de nuestro entorno.

Le invitamos a participar en esta discusión abierta.

¡No olvide dejar su comentario!

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable: es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".

Jorge Luis Borges
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sábado, febrero 09, 2013

Educación y Estado Comunal

José Virtuoso

La idea del Estado Comunal llegó hasta el sistema educativo. Primero fue la Resolución 058 e inmediatamente después se rescata el proyecto de Ley de los Consejos Estudiantiles Universitarios. En ambos casos se dice que se pretende democratizar la gestión educativa con base en el modelo sociopolítico de la democracia participativa. Este es una aplicación de las comunas que sustituirán al municipio como unidad política primaria y de los consejos obreros que dirigirán las fábricas y las empresas... leer +

sábado, enero 26, 2013

Transgresiones a la legalidad

Nota:
Este artículo no es, en realidad, del Rector Virtuoso; corresponde a un documento emanado por la UCAB.


El rector Francisco José Virtuoso, representando al Consejo Universitario, emitió un comunicado dirigido a  la sociedad venezolana en vista de los graves acontecimientos que actualmente marcan la vida política nacional.

Virtuoso expresó que como institución universitaria  tienen el deber de orientar al país ante problemas nacionales, pues la incertidumbre que reina en la población venezolana -en referencia a las faltas contra la institucionalidad del Estado de Derecho y la ausencia del presidente electo para ejercer su cargo- debe mitigarse... leer +

El documento emanado por el Consejo Universitario está en este enlace.

lunes, julio 09, 2012

Los venezolanos queremos paz

Francisco José Virtuoso, S. J.


Es posible, que en los próximos meses en Venezuela se produzca un proceso de transición política. Ante ese escenario se pronostica que el país entraría en una grave confrontación social, en un baño de sangre, en un enfrentamiento entre venezolanos, etc. De manera especial, los voceros del Gobierno se encargan continuamente de anunciar que si la oposición pierde las elecciones no reconocería los resultados y promovería alguna suerte de movimiento subversivo, respaldado con protestas de calle. Se tiene tan cierta esta hipótesis que se anuncian planes oficiales para enfrentar cualquier conato de desestabilización.

La imagen de una Venezuela a punto de abrir las puertas a los demonios de la guerra civil no tiene ningún asidero en la realidad. Así lo demuestran los datos que aporta la Encuesta Nacional Ómnibus de la empresa Datanálisis, realizada del 19 al 28 de marzo de 2012, en una muestra nacional de 1.300 personas. La UCAB le solicitó a esta encuestadora incorporar cinco preguntas para indagar sobre el tema de las divisiones sociopolíticas entre los venezolanos.

63,2% considera que las divisiones políticas entre chavistas y no chavistas constituyen nuestra principal fuente de división. Llama mucho la atención que otras alternativas de respuestas ofrecidas como por ejemplo: ricos versus pobres o capitalistas contra socialistas obtuvieron porcentajes muy bajos. He allí un primer hallazgo que confirman otros estudios. La polarización en Venezuela es política. No es una división entre clases sociales ni entre ideologías.

Se preguntó a continuación por las causas y los causantes. 59,8% de las respuestas coinciden en afirmar que el enfrentamiento entre la dirigencia política es la razón fundamental que explica la polarización en Venezuela.

Cuando se pregunta a la gente sobre sus actitudes frente al tema de las divisiones entre los venezolanos, 82,6% se manifestó en desacuerdo. También 39% de los encuestados nunca observaron confrontaciones políticas entre los vecinos de su comunidad y 39,4% señalaron que pocas veces.

Los datos son concluyentes para sostener que la polarización es una conducta inducida entre los venezolanos y rechazada mayoritariamente. La imagen de una Venezuela ávida de confrontación no se corresponde con el deseo de paz de la gran mayoría. Consecuentemente con ello, entre las recomendaciones solicitadas para enfrentar el flagelo de la división, 66% de los encuestados se orientaron a proponer el respeto del pensamiento de cada quien.

Los venezolanos queremos paz. El mensaje de la guerra social o política no tiene pegada. No se confunda el mensajero de la guerra con el silencio de resignación de sus destinatarios.

(El Universal, 10/05/2012).
fjvirtuoso@ucab.edu.ve

miércoles, junio 27, 2012

Religión y política

Francisco José Virtuoso, S. J.


La secularización de la política ha sido un reclamo de la modernidad desde las nefastas guerras de religión del siglo XVIII. La ilustración filosófica de Locke, Montesquieu, Hume, Rousseau, Kant entre muchos otros, pusieron en claro que la libertad es la esencia de la religión. 

Se tiene fe porque se está persuadido y convencido internamente, no porque ningún poder político lo impone. Se rompe de esta manera la religión del Estado, aquella que se práctica al amparo del poder de coacción civil y militar. De igual forma las acciones políticas deben justificarse a sí mismas en razón de su conformidad con los derechos humanos, los principios y normas constitucionales, el derecho internacional y la naturaleza de la forma de Estado convenido.

Por su misma naturaleza la acción política está siempre circunscrita a unos límites muy determinados y precisos. Los ciudadanos deben vigilar que las acciones de los gobernantes se ajusten a los principios de legitimidad de origen y de procedimiento que la sustentan y que son empíricamente verificables.

La naturaleza libre y democrática de las sociedades deseables refuerza lo anterior desde la dinámica permanente de participación de los ciudadanos en la vida pública. La acción del Estado y los gobernantes debe ser constantemente evaluada por la sociedad civil y contrastada con las aspiraciones del bien común.

Así pues, como las religiones y las iglesias deben ser libres del Estado para garantizar la libertad de los creyentes, así también la política debe ser una actividad no confesional, solo vinculada a los referentes que la comunidad política ha constituido y a la legitimidad democrática que sustenta sus prácticas.

En Venezuela, el Gobierno desarrolla un proyecto socialista que adjetiva como cristiano. Tenemos un Presidente que en nombre del "verdadero cristianismo" fustiga el discurso y las acciones de la jerarquía de la Iglesia Católica. El partido oficial, convoca a una oración por la salud del Presidente. Muchas misiones sociales han sido bautizadas con nombres de clara referencia a la religiosidad popular.

Si algo ha pretendido el chavismo es venderse como un proyecto político que hunde sus raíces en nuestras tradiciones míticas y en la religiosidad común del venezolano, esa en la que no hay contradicción entre profesarse católico y a la vez practicar la santería cubana rezarle a María Lionza y al Dr. José Gregorio Hernández.

Nuestro populismo se fortalece en la promoción religiosa de su principal líder y de su proyecto político y en la configuración de un partido que en sus manifestaciones televisivas se asemeja a una iglesia fundamentalista.

A los venezolanos nos conviene menos religión en la política y más trascendencia religiosa.
(El Universal, 26/03/2012).



viernes, mayo 11, 2012

El país camina en dos rieles


El triunfo electoral depende de cómo los actores incidan en la cotidianidad de la gente

Francisco José Virtuoso S.J.

Los venezolanos estamos permanentemente enfrentados a dos visiones de país. En una se nos presenta un cuadro desesperanzador en el que aparecen reiteradamente las más variadas dificultades y contrariedades que nos amargan la vida: desempleo, inseguridad, inflación, ineficiencia gubernamental, escasez alimentaria, vías de comunicación deterioradas, sistema eléctrico en permanente colapso, y pare usted de contar. Al lado de este cuadro, el emporio mediático gubernamental intenta pintar otro paisaje, en donde el "Estado mágico", dirigido por la "carismática" voluntad del Presidente de la República, se encarga no sólo de negar sistemáticamente esa versión de la realidad, sino de presentarnos un paraíso en construcción que muchos no somos capaces de ver a simple vista. 

No importa la versión de la realidad que usted escoja, lo que no queda duda es que estamos frente a una gran contradicción. La sana lógica indica que una proposición no puede ser verdadera y falsa a la vez. 

En Venezuela, parece que nos hemos acostumbrado a mirar la realidad del país desde dos autopistas que corren en paralelo. Por un lado van los grandes problemas que tarde o temprano terminan afectándonos, porque están aquí y son reales. Pero, por otra parte, si la mano benefactora o ilusionista del Estado mágico llegó a mi vida cotidiana, probablemente termine concluyendo que al país le va muy mal, pero a mí no tanto. 

Según algunas estimaciones, aproximadamente cuatro millones de venezolanos pertenecen a la nómina del Gobierno bajo diversos mecanismos, bien sea como empleado o beneficiario de algún tipo de recurso. Hay también pequeños, medianos y grandes empresarios que han hecho buenos negocios gracias a sus alianzas políticas. Muchos consejos comunales, comunas y organizaciones comunitarias en general, han logrado algunas reivindicaciones sociales. Las misiones sociales, aunque deficitarias proporcionan a sectores pobres acceso a servicios de salud, vivienda, educación y alimentación. 

Nos estamos acostumbrando a vivir esta contradicción y a incorporarla en nuestro modo de construir socialmente nuestra visión y discurso sobre el país y su realidad. La convivencia con la contradicción se hace todavía más llevadera si sumamos los recursos y la maquinaria política con la que cuenta el Gobierno para convocar y movilizar a millares de personas, para promover y alentar expectativas que buscan poner el paraíso prometido al alcance de la mano. 

El triunfo electoral de las opciones en juego en octubre de 2012 depende de cómo sus actores incidan en la cotidianidad de la gente y desde allí construyan la percepción social de la realidad del país.

domingo, abril 29, 2012

Desarrollo humano


Es necesario fomentar el desarrollo del emprendimiento y el trabajo por cuenta propia

Francisco José Virtuoso S.J.

(Jueves 24 de noviembre de 2011, El Universal)

EL PNUD nos ha entregado recientemente su vigésima primera edición del El Informe sobre Desarrollo Humano, publicado ininterrumpidamente desde 1990. Esta vez nos presenta la relación que existe entre equidad y sostenibilidad ambiental, en cuanto a qué variables deben guardar entre sí una estrecha sinergia para garantizar el presente y futuro de la vida de los pueblos que habitan el planeta.

El principal mérito del conjunto de estos informes consiste en presentarnos una nueva forma de concebir y medir el desarrollo, en la que la premisa central es: "la verdadera riqueza de una nación está en su gente".

El desarrollo humano consiste fundamentalmente en la expansión de las libertades y las capacidades de las personas para llevar el tipo de vida que valoran afectiva y razonablemente. Por ello sus indicadores no son solo económicos, sino sociales, políticos y culturales. Las variables que lo hacen posible tienen que ver con el crecimiento económico y la productividad, equidad, ciudadanía, participación, garantías de libertad, la sostenibilidad ambiental, entre otros.

De manera especial se nos señala en el informe de 2011: El desarrollo humano ha de ser necesariamente sostenible, porque solo así se garantiza al mismo tiempo la expansión de las libertades fundamentales de las actuales generaciones mientras realizamos esfuerzos razonables para evitar el riesgo de comprometer gravemente las libertades de las futuras generaciones.

El desarrollo humano pone a las personas desfavorecidas en el centro de su atención. Son los pobres quienes nos indican en directo cuánto de desarrollo o no ha alcanzado una sociedad, si es éticamente aceptable y si garantiza estabilidad a la sociedad en su conjunto.

Este esfuerzo por pensar integralmente la senda del desarrollo en Venezuela sigue pendiente en nuestra actualidad. Desde el punto de vista económico, es imprescindible mantener un ambiente propicio para la creación de empleos estables y bien remunerados, en una economía con una base productiva fortalecida.

Es necesario fomentar el desarrollo del emprendimiento y el trabajo por cuenta propia y ofrecer un sistema sostenible de seguridad social para todos sus habitantes. Dicho sistema debe implantarse y desarrollarse con el propósito de eliminar en forma definitiva la pobreza y promover oportunidades en el marco de una economía diversificada, al tiempo que se preserva el ambiente y se estimulan ricos intercambios culturales. La posibilidad de éxito del sistema económico que promueva el desarrollo de las capacidades de las personas depende de modo crítico de la solidez de instituciones públicas y de las garantías que se establezcan para el ejercicio de las libertades personales. 

domingo, abril 15, 2012

Abril 2002 y octubre 2012


Francisco José Virtuoso

En una democracia, quien pierde sigue conservando el significado de su fuerza política

Abril de 2002 fue una tragedia para Venezuela. Su antecedente inmediato fue febrero de 1992, cuando también se intentó, por la vía de la fuerza, despojar a los representantes del poder público legítimamente establecidos mediante el voto popular. Ni en una ni en otra ocasión se lograron los objetivos, pero las repercusiones fueron de tal magnitud que afectaron de raíz la democracia venezolana. 

El intento de golpe de Estado de 1992 profundizó los problemas que venían gestándose en Venezuela: el desprestigio de las instituciones públicas, la desconfianza en la dirigencia, la pérdida de legitimidad de los partidos políticos, entre otros. La zozobra y la sensación de caos se convirtieron en sentimientos colectivos. En esta deriva, llegó diciembre de 1998. El pueblo decide sustituir una elite política por otra y, un año más tarde, aprueba una nueva Constitución, fruto de un proceso constituyente decidido por el voto mayoritario de los venezolanos. 

En los dos años siguientes los enfrentamientos se hacen frecuentes. El Gobierno radicaliza sus posturas, y el descontento empieza a posicionarse en diversos sectores sociales. Ante ello, la creatividad de algunos sectores concibió la "genial" idea de agarrar el atajo de la subversión y el golpe al Gobierno. 

Los sucesos del 11, 12 y 13 de abril se producen atropelladamente. Tuvimos golpes y contragolpes, rebelión de un sector militar que, una vez victorioso, es doblegado por otros militares. Tuvimos muertos causados por las balas de uno y otro bando. Traiciones que se olvidaron pronto e imposiciones de última hora. Todo fue tan rápido y tan denso que todavía hoy queda mucho por aclarar. 

El segundo episodio se desarrolló en los meses de noviembre y diciembre del año 2002 con la llamada huelga petrolera. El resultado de casi un año de guerra civil fue la división entre partidarios del Gobierno y de la oposición. En donde la victoria de unos es sentida por los otros como aniquilamiento. 

En el 2012 elegiremos presidente de la República. Evidentemente, uno de los dos candidatos que representan las tendencias mayoritarias será electo. En una democracia, quien pierde sigue conservando el significado de su fuerza política y quien gana sabe que hay una parte de la sociedad que debe considerar y respetar como oposición. Esa regla de oro tan elemental, para que en Venezuela sea debidamente aceptada requiere superar el trauma del 2002. Especial esfuerzo debe hacer en este sentido el Gobierno que desde entonces utiliza el tema de la conspiración como estrategia electoral para deslegitimar al contrario y abonar el clima de odio y división que tan buenos resultados le ha traído. 

lunes, abril 09, 2012

¿Cuándo me tocará a mí?


  Francisco José Virtuosos S.J.

Venezuela se afianza entre los países del mundo con mayor número de muertes por asesinato

Cada día que pasa nos abruma el sentimiento de indefensión ante el crecimiento sin ningún control de la inseguridad ciudadana. Es como una epidemia que se expande sin barreras ni tropiezos, un mal que se nos aproxima por todos los costados.

En el año 2011 se registraron más de 18.500 asesinatos. Nuestro índice de homicidios sigue incrementándose, afianzando a Venezuela entre los países del mundo con mayor número de muertes por asesinato.

Grandes redes de rostros ocultos y organizaciones clandestinas desarrollan a gran escala una innumerable diversidad de negocios ilícitos, cuyos principales rubros son: el tráfico y distribución de drogas, la venta de armas, el contrabando y el secuestro. Los grandes oferentes se vinculan con medianos y pequeños distribuidores, ampliando sus tentáculos hasta las comunidades de nuestros barrios y campos, los centros educativos, las cárceles y otros espacios de nuestra sociedad.

En ese mercado se genera un mundo de vida propio, con sus pautas de conducta, modelos y símbolos. En él se construyen prácticas de violación a los derechos más elementales: a la vida, a la dignidad y al respeto. Quienes más padecen los efectos de este modo de vida son los pobres, por la vulnerabilidad en que se encuentran.

Las instituciones del Estado, responsables de garantizar el derecho a la seguridad de los ciudadanos, han colapsado ante este grave problema. La complicidad se teje a través de múltiples puntos de intersección entre funcionarios públicos y las redes del delito, distribuyéndose en cascada desde las jerarquías institucionales hasta niveles más inferiores.

Los poderes del Estado, al no crear y promover eficientemente las condiciones necesarias para que el derecho a la vida, a la integridad física, a la protección de la propiedad, al libre tránsito, entre otros, sean derechos efectivos, crea por omisión un ambiente de anarquía y desamparo que propicia la propagación del delito y de relaciones de violencia social. La impunidad es a todas luces un factor de promoción del delito.

El gobierno nacional no ha mostrado suficiente voluntad política frente al problema, más allá de algunas notables iniciativas, especialmente en la promoción de la reforma policial. Los gobiernos estadales y municipales, dirigidos por la oposición, tampoco muestran grandes avances.

Hasta ahora solo se siente el clamor ciudadano, a través de la prensa, las manifestaciones de calle, los foros de reflexión, etc. Únicamente cuando este clamor se convierta en exigencia y castigue electoralmente la indiferencia, la complicidad y la impunidad, quizás comencemos a salir de este empantanamiento.

domingo, marzo 25, 2012

PUEBLO O CIUDADANOS


Francisco José Virtuoso SJ

El déficit de nuestra democracia sigue siendo su sujeto político

     En el discurso político clásico, pueblo hace alusión al conjunto de pobladores de un Estado, al sujeto de una nación. De manera más genérica designa al gran colectivo que habita un territorio y posee una identidad cultural determinada. Pueblo denomina también a los de abajo en contraposición a los de arriba, de quienes tienen poder y estatus. Pueblo también es el común, el vulgo, la gente de la calle.

     La palabra pueblo es un comodín en el discurso político. Todos nos sentimos pueblo. En nombre del pueblo todos hablamos y justificamos nuestro parecer diciendo que es el sentir del pueblo. Poder popular, democracia, populismo, son diferentes modos de entender qué es el pueblo y cómo se relaciona con el poder político institucionalizado en el Estado.

     La palabra ciudadano, aunque más abstracta y con menos fortuna en la doctrina y los discursos políticos, tiene a mi modo de ver más sustancia e implicaciones. Creo que el secreto está en que conjuga el carácter individual con el colectivo. Implica una identidad en la que la persona parte de su condición de individuo y se articula con su entorno y sus semejantes.

     Ciudadano es aquel que se siente parte y doliente de su entorno, de su hábitat, de su comunidad, de su estado, de su país, entre otros. Que quiere comprometerse con la búsqueda de soluciones, que construye sus propias organizaciones para intervenir más eficientemente en procesos de transformación. El ciudadano es el que participa porque está motivado desde dentro, desde sus propias convicciones.

     No es simplemente un movilizado por intereses partidistas o proselitistas. Ciudadano es aquel que tiene libertad de denunciar y exigir, sin sentirse preso por sus fidelidades políticas o creencias ideológicas. De allí que la autonomía, la libertad de criterio, las garantías para expresarse libremente sin temor a represalias, la creación de condiciones favorables que garanticen efectivamente su intervención en la formación, gestión y control de la gestión pública, son condiciones básicas para una genuina participación.

     Quizás la fórmula política más adecuada es aquella que concibe al pueblo no simplemente como una masa con una voluntad homogénea, sino como un conjunto integrado por ciudadanos, un sujeto colectivo, articulado en su diversidad, plural, pero capaz de generar acuerdos.

     El déficit de nuestra democracia sigue siendo su sujeto político. En la medida en que eso que llamamos pueblo adquiera entidad, personalidad propia, autonomía, conciencia de sus derechos y deberes, manifieste su pluralidad y a la vez su capacidad de construir acuerdos, podremos acercarnos más al ideal de democracia que los venezolanos aspiramos.