Nos embarcamos y no nos embarcamos en los mismos ríos, somos y no somos. Heráclito.

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En este blog, Profesores y alumnos del Postgrado de Maestría en Filosofía de la UCAB Guayana, publicamos nuestras reflexiones sobre las ideas y el diario acontecer de nuestro entorno.

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"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable: es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".

Jorge Luis Borges

jueves, marzo 29, 2012

LA INTOLERANCIA COMO PRÁCTICA POLÍTICA


EL BÚHO DE MINERVA
 


Diego Márquez Castro






    En un artículo publicado desde el exilio hace un poco más de seis décadas, Arturo Uslar Pietri observaba lo que sigue: “Quien no está de un todo conmigo es mi enemigo, y al enemigo con el palo, parece ser la feroz concepción de la política. Es el retoñar de un viejo mal de nuestra vida pública.” El escritor comenzaba un interesante análisis sobre la intolerancia como variable perturbadora en la vida venezolana a través de la historia republicana, en el pasado y en el presente.

    Así, en su reflexión Uslar señaló con acierto: “Mal inveterado de nuestra vida política y de tremendas consecuencias ha sido ese de no querer ver en los que nos rodean sino amigos y enemigos; amigos a quienes favorecer y enemigos a quienes perseguir; amigos que son los buenos y enemigos que son los malos. Pareciera que la primera preocupación ha sido la de buscarse un adversario, buscar cabezas en las que descargar nuestra pasión y cavar anchos fosos de incomunicación para separarnos de todo contacto con los que no está adheridos sin reservas a nuestro credo.”

   Como un hombre de condición universalista, observó: “Ese espíritu de secta, ese tono de facción, le ha dado a nuestra vida política un carácter negativo y ha sido uno de los más activos agentes de la inestabilidad de nuestras instituciones.” Uslar sostuvo que la intolerancia engendra más intolerancia y por eso manifestó que “esa concepción de la vida política como la batalla perpetua de una facción fanática contra fanáticas facciones enemigas, no solo es contraria al interés del país, como lo han demostrado sus trágicos fracasos, sino que reposa sobre un grave error de apreciación.”

   Este venezolano fue un abanderado del ejercicio del diálogo fructífero entre los actores de nuestra sociedad, lo cual debía traducirse en una nueva visión de país: la Venezuela posible, en la cual todos deberíamos caber, sin exclusiones de ninguna naturaleza, sin perseguidos ni perseguidores. En virtud de lo cual manifestó: “Si la experiencia ha de tener alguna vez algún valor en Venezuela, debería comenzar a manifestarse por la adopción de otro estilo y de otro tono para el debate político. Porque si vamos a hacer un país estable y una república vivible hay que empezar por sumar las coincidencias y no por acentuar las divergencias.” Recomendaba Uslar que no había que concebir la acción política como primordialmente dirigida contra algo o contra alguien sino a favor de algo que estuviese concebido con tanta y suficiente amplitud como para abarcar todos los intereses fundamentales del país. Por tal motivo concluyó: “En lugar de buscar temas de lucha, habría que plantear formas de cooperación. En lugar de dividir la casa, unirla y engrandecerla.”

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