Nos embarcamos y no nos embarcamos en los mismos ríos, somos y no somos. Heráclito.

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En este blog, Profesores y alumnos del Postgrado de Maestría en Filosofía de la UCAB Guayana, publicamos nuestras reflexiones sobre las ideas y el diario acontecer de nuestro entorno.

Le invitamos a participar en esta discusión abierta.

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"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable: es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".

Jorge Luis Borges

martes, marzo 20, 2012

¿Qué pasa en Guayana?

Guillermo D. Mosquera C.

La actual situación de Guayana en cuanto a sus empresas básicas, su economía, la violencia que alevosa ocupa los espacios intersindicales y el abandono silencioso en el que están sumidas nuestras etnias originarias “recién descubierto” por el escándalo de los seis niños muertos de mengua, son emblemas de la aguda problemática social regional. Mientras tanto nos debatimos en las exquisitas disquisiciones filosóficas entre marxismo y capitalismo liberal, esto nos hace pensar que algo anda mal en nuestra sociología.

Cuando no se puede garantizar a los ciudadanos la libertad de “transitar libremente por el territorio nacional” como reza el artículo 50 de la Constitución, gracias al toque de queda impuesto por la delincuencia incontrolable.

La inalcanzable posibilidad de acceder a “una vivienda adecuada y segura” como consagra el artículo 82, por el déficit habitacional extremo. El alejamiento del derecho a la salud que establece el artículo 84, por enfermedades endémicas que creíamos extintas y pestes de nuevo cuño que el sistema de salud es incapaz de controlar… mientras tanto el Ejecutivo centra sus esfuerzos para fortalecer el modelo miliciano y la internacionalización del socialismo del siglo XXI. Todo evidencia que es pretencioso pretender deliberar sobre complejas formas de gobierno, cuando nos hundimos cada día más en el subdesarrollo.

Simón Bolívar advertía con suma precaución doscientos años ha, de nuestra inocencia en la administración de los bienes de la nación.

“Todavía hay más, nuestra suerte ha sido siempre puramente pasiva, nuestra existencia política ha sido siempre nula y nos hallamos en tanta más dificultad para alcanzar la libertad, cuanto que estábamos colocados en un grado inferior al de la servidumbre; porque no solamente se nos había robado la libertad, sino también la tiranía activa y doméstica”.

Cuando vemos nuestra economía derrumbarse lenta pero sostenidamente, ante la perpleja mirada de quienes lideran los espacios públicos. Quienes administran las empresas del Estado y gobierno regional sumergidos en el cómo implementar el Plan Guayana Socialista 2019 sobre los estertores de lo que una vez fue la alternativa segura a la renta petrolera.

Por otro lado, gremios y sociedad civil comienzan a despertar de su letargo reaccionando ante la debacle que se hace cada vez más inocultable, con la rémora a cuestas de quienes se debaten entre sumarse  o seguir haciendo “buenos negocios” con el gobierno de turno.

Un grupo importante que deshoja la margarita entre la desesperanza de una promesa que encubre la locomotora que nos lleva inexorablemente al totalitarismo, y la opción de los partidos políticos que llevan todavía el estigma de lo que significó la traición al sueño venezolano y que nos llevó al laberinto en que nos encontramos entrampados.

En 1987, Arturo Uslar Pietri publicó un cuento llamado El conuco de Tío Conejo, con una fauna alegórica a actores de la sociedad venezolana contemporánea y que coincide con nuestra tragedia. Todo parece indicar que “los hombres buenos” se han dedicado a hacer familia y al trabajo, ajenos así de la ciudadanía; por lo que los Tío Conejos se han adueñado a placer de los espacios políticos para gobernar a su propio beneficio y al final, todos estamos entrampados en la misma jaula que no podemos superar.

Es apatía lo que copa los espacios de la Polis, queremos que los problemas se resuelvan por homeostasis, sin participar ni sacrificar ni un poco de tiempo o recursos en actividades públicas o privadas que expongan el confort particular, así esté en peligro el valor más apreciado por el ser humano, la libertad.

Nuestro punto de coincidencia se encuentra en los deseos de ver a nuestro país próspero, sano y desarrollado; ¿Cómo lograrlo? Aquí debe comenzar nuestra discusión y la participación de todos para encontrar la mejor fórmula.

“Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada”.
Edmund Burke (escritor y filósofo político irlandés, 1729-1797)

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