Nos embarcamos y no nos embarcamos en los mismos ríos, somos y no somos. Heráclito.

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En este blog, Profesores y alumnos del Postgrado de Maestría en Filosofía de la UCAB Guayana, publicamos nuestras reflexiones sobre las ideas y el diario acontecer de nuestro entorno.

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"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable: es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".

Jorge Luis Borges

viernes, febrero 10, 2012

La Universidad y el Ser


Guillermo D. Mosquera C.



    Con motivo al artículo publicado en la edición del martes 25 de enero 2011 en el Correo del Caroní escrito por el Dr. José Carlos Blanco, quisiera retomar de éste, el aspecto de la autonomía de las universidades.


    Como punto de partida para el presente análisis en el interés de aportar a la discusión que se profundiza cada vez más acerca de la Universidad al servicio de determinada noción política o como proveedora de conocimiento libre de distinciones o tendencias, quisiera iniciar con una revisión de <<la razón de ser de la Universidad>> para dar inicio a este análisis.


    Remitiéndonos a las primigenias formas de la Academia en la Polis griega, revisando los diálogos de Platón y el Organón escrito por Aristóteles, podemos observar la relevancia que reviste para la academia “la Virtud” en el Hombre.


    Luego en la edad media, específicamente en el Siglo XIII en Bolonia, la Universidad sale de los monasterios para constituirse en “Studium Generale” e incorpora personas ajenas al mundo escolástico. Con la revolución industrial, el mundo requiere personas con competencias adecuadas a las demandas de especialización en las ciencias y las técnicas para incorporarse con mayor facilidad a los medios de producción. Esta variante en las necesidades del mundo ha desdibujado de manera importante la ruta cardinal emprendida por la academia. Se privilegia entonces el conocimiento técnico al humanístico; en muchas de las universidades se han disminuido (cuando no suprimido) las horas de materias tales como: Ética, Filosofía, Historia, Formación Cívica, etc. Profética ha resultado aquella reflexión de Ortega y Gasset en su obra “La Rebelión de las Masas”:


    “En las escuelas, que tanto enorgullecían al pasado siglo, no ha podido hacerse otra cosa que enseñar a las masas las técnicas de la vida moderna, pero no se ha logrado educarlas. Se les han dado instrumentos para vivir intensamente, pero no sensibilidad para los grandes deberes históricos; se les han inoculado atropelladamente el orgullo y el poder de los medios modernos, pero no el espíritu”.


    La capacidad crítica, la reflexión sobre sí mismo para cultivar-se y hacer-se dueño de su vida y destino, la posibilidad de apreciar lo indispensable de una vida fundamentada en valores… pasa indefectiblemente por el fin (Telos) necesario de las Universidades para construir la <<dimensión de Ser Persona>>. Es la única manera en que se puede discernir la verdad y ejercer la Justicia apegada a la noción de Verdad.


    El sostenimiento de una Universidad plural, equilibrada, que ofrezca a sus estudiantes una historia desprejuiciada y que si bien se oriente a las necesidades técnicas o científicas de la nación, que no soslaye su papel como proveedor de “valores humanos”; del mapa de la realidad visto desde diversas perspectivas para que cada quien investigue y se adhiera a lo que más coincida con su estado de conciencia. Sin que la diversidad se convierta en motivo de pugna y odios, que las divergencias de criterio sean motivo para construir caminos alternativos desde las ideas para el progreso y la vida ciudadana.


    Como reflexión final debo citar a Adela Cortina cuando dice que la Paz se puede hallar en los cementerios y en los amordazados. Pero no es la Paz que buscamos, sino aquella que nos permite vivir desde la justicia y la verdad como valor irrenunciable. Darle a la sociedad la dimensión humana que permite apreciar estos valores debe ser meta insoslayable para la Universidad. A tino la cita que hace el Dr. Blanco del poeta Antonio Machado: “¿Tu verdad? No, la verdad, y ven conmigo a buscarla”…


Guillermo D. Mosquera C.


Correo del Caroní – 31/01/2011

1 comentario:

  1. Ahora que he releído este artículo me he dado cuenta de lo bueno que es. Por favor sigue enviándonos artículos así. Salu2!

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