Guillermo D. Mosquera C.
Relacionado a la discusión
sobre nuestras universidades y el desarrollo de la nación, propongo al tema una
perspectiva en cuanto a la formación sociológica del individuo, previa a la
etapa universitaria.
Según el Conductismo (J. Watson, B. Skinner), el ambiente
ejerce un condicionamiento
operante sobre el sujeto. Si
bien es cierto que la persona se autodetermina, las <<experiencias de
vida>> durante las primeras etapas son definitivamente
-estímulo- que produce -repuesta-. Desde los trabajos de Erik Erikson podemos
mirar a través, la influencia que tiene el ambiente circundante en la vida del
individuo entre los cuatro y dieciocho años, etapa previa a la vida
universitaria.
Erick Erickson nos habla del principio Epigenético, modelo en el cual
segmenta la conformación de la vida en ocho etapas. Durante las etapas I a la V
(nacimiento a los 18 años) ocurre una serie de crisis naturales que marcan o definen la “personalidad
del individuo” <<para bien o para mal>>. En las tres primeras
etapas, a saber: Infante, Bebé y Preescolar; el individuo integra el mundo
desde sus primeros contactos sociales: mamá, papá y hermanos.
En nuestro
caso, a) nos encontramos con familias disfuncionales, bien por las notables
cifras de paternidad irresponsable o por madres que deben insertarse en el
mercado laboral para complementar el presupuesto familiar y ceder el cuidado
del pequeño a Hogares de cuidado diario, Maternales o en otros casos, al
cuidado de un familiar que no es su seno natural de familia (abuelas, tías, hermanos
mayores, etc.).
b) En familias de otros estratos sociales, se sustituye la foto
anterior por la crianza en manos de la Doméstica, quienes en su mayoría son
personas sin una preparación especializada para estas tareas, más bien que han
de dedicarse a esta actividad por necesidad.
Sin profundizar en los efectos psico-afectivos adversos de
estas tempranas rupturas y ante la ausencia o carencia de formación (aplicando
a ambos casos citados), la solución comúnmente en uso es la TV como auxiliar de
cuidados diarios. Pasa pues a ser la televisión la gran nana del pueblo
venezolano, cuya misión principal es el entretenimiento y no la educación o
formación sociocultural. Las programaciones están estructuradas para un público
que debe tener desarrollada su <<capacidad de juzgar>>, pero que en
la realidad, es un aparato en formación que no distingue adecuadamente el bien
del mal.
Todo esto acentuado por un ambiente circundante que ha devenido
en precario, turbulento, violento… transgresiones a la ley y de la exhibición
de aparente bienestar de quienes delinquen y obtienen ganancia de la
deshonestidad, la corrupción o el comercio de sustancias prohibidas, lo que
trastoca la percepción de los valores positivos para el individuo en ciernes.
Quienes quedan destinados por la providencia a corregir los
entuertos de esta sociedad distorsionada, son los educadores. Pero nos topamos
con un sistema educativo precario que aloja no menos de cuarenta alumnos por
sección… a esto se suma las deterioradas y obsoletas condiciones de
infraestructura que suman en dificultad la atención personalizada que requiere
el individuo que se inicia en las escuelas cargando a cuestas las mencionadas
carencias.
Se hace perentorio pues abrirse el debate de estos tres
aspectos que nos afectan como sociedad y a todos los estratos sociales; y
también común en Sur y Centroamérica. Urge legislar en el tema de familia y
sociedad, La televisión y su papel <<de hecho>> como modelador de
conducta y la educación primaria como principal complemento a la educación
familiar. Lejos de sacrificar la <<calidad educativa>> por la
<<cantidad>> para engrosar las cifras de “aparente” alta
escolaridad como pretende hacer el régimen, el Estado debe ocuparse de elevar
la calidad de la educación y fortalecer aspectos
hechos a un lado como: la Filosofía, Historia, Formación moral y cívica.
Quienes ejercen la docencia en las universidades, son testigos
de excepción de las carencias que presentan los noveles estudiantes. Aspectos
tan elementales como por ejemplo: una ruta de vida, una meta definida, es
artículo de lujo entre las mayorías. Si queremos mejorar el producto de las Universidades,
la solución pasa por mejorar la calidad de los estudiantes que ingresan al
sistema para que sean mentes fértiles a la enseñanza superior.
“Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los
alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.”
Gabriel García Márquez
Guillermo D. Mosquera C.

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