Nos embarcamos y no nos embarcamos en los mismos ríos, somos y no somos. Heráclito.

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En este blog, Profesores y alumnos del Postgrado de Maestría en Filosofía de la UCAB Guayana, publicamos nuestras reflexiones sobre las ideas y el diario acontecer de nuestro entorno.

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"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable: es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor".

Jorge Luis Borges

miércoles, febrero 08, 2012

NEUROFILOSOFÍA



Marco Cordero

El amor por el conocimiento, la sed de conocer, ha sido el motor de las disciplinas científicas. La filosofía ha sido  el caballo que ha tirado siempre de la carreta de la ciencia. Siempre he considerado que la mejor forma de aprender ciencia es mediante la filosofía. Conocer el por qué de las cosas hasta sus primeros principios es tan importante como el saber la manera en que operan. Los conocimientos que se adquieren desde sus principios se recuerdan mejor que los que se aprenden mecánicamente. Sin embargo, la ciencia ha avanzado tan rápida y firmemente que del resultado de sus experimentaciones  han surgido evidencias que antes eran especulaciones filosóficas pero que ahora no; ya son hechos científicamente comprobados.

Por ejemplo, son abrumadoras las evidencias que soportan la teoría evolucionista y que dejan sin soporte la postura creacionista. Especular filosóficamente sobre el creacionismo  no tiene mucho sentido. Lo mismo se puede concluir con el tema de la dualidad Cartesiana cuerpo-mente. La filosofía debería tomar los logros científicos como hechos ya comprobados y especular sobre aspectos que vayan más allá de estos hechos. Los filósofos tienen que mantenerse actualizados científicamente para que puedan seguir siendo el motor que impulsa la carreta de la ciencia.

Existe un área de la ciencia, la neurología, cuyo avance en los últimos 30 años ha sido particularmente importante y cuyos descubrimientos están poniendo en juicio muchas de nuestras creencias y dan campo abierto para que sobre la base de estos descubrimientos se realicen especulaciones filosóficas. Como dice el Neurólogo Francisco Rubia, los avances recientes de la neurología representan una humillación más al ego del ser humano. La primera  de estas humillaciones fue descubrir que la tierra no era el centro del sistema solar, ni que el sistema solar era el centro de la vía láctea, ni que la vía láctea era el centro del universo y que también pueden existir otros universos además del que conocemos. La segunda  de las humillaciones es la de habernos dado cuenta de que no somos una creación especial y única de Dios, sino que tenemos el mismo origen que el resto de los seres vivos y que a pesar de haber desarrollado a través de la evolución unos niveles más altos que el de nuestros compañeros del planeta, nuestro genoma no es esencialmente diferente al de ellos. Para los racistas debe ser duro aceptar que todos los seres humanos tenemos el mismo genoma con independencia del color de la piel, de la estatura, los rasgos de los ojos, etc. La tercera de las humillaciones que hemos sufrido tiene que ver con la relativamente estrecha y reducida capacidad de acción consciente. Casi el 95% del total de nuestras actividades la realizamos de manera inconsciente, esto pudiese interpretarse como que estamos más cerca de ser animales que seres humanos. De allí pudiese buscarse una explicación al hecho de que a pesar de proclamar la importancia de los derechos humanos, lo que hacemos en nuestra acción diaria es violentarlos.

Los últimos avances en el estudio del cerebro son debido a la posibilidad de obtener por medios tecnológicos (resonancia magnética) imágenes del cerebro. De los estudios del cerebro que se han hecho últimamente ha surgido información que pone en tela de juicio la idea del yo y del libre albedrío, y esto puede llegar a convertirse en una nueva humillación al ego del ser humano.

Experimentos llevados a cabo con seres humanos con el fin de disminuir los males que les ocasiona la epilepsia han puesto en evidencia que cuando se separan los dos hemisferios cerebrales cortando el cuerpo calloso que los une, las personas sometidas a esta operación tienen dos yo. A la hora de vestirse, un yo quiere ponerse un pantalón y el otro una falda y el resultado final es ponerse el pantalón y encima del mismo la falda. Lo que aparentemente sucede es que cuando los dos hemisferios están unidos uno domina al otro y se impone un yo o una forma de ser.

Otros estudios experimentales sobre el cerebro han generado conclusiones provisionales que indican que la decisión que creemos tomar consciente y racionalmente están montadas en emociones y gran parte de ellas se procesan de manera inconsciente y que instantes después el cerebro nos hace sentir que hemos sido nosotros los que de manera totalmente libre y consciente hemos tomado la decisión. No hay que confundir el tener opciones para escoger con la causa por las cuales se escoge una de esas opciones.

Si en el mejor de los casos la mayor parte de los procesos de toma de decisiones lo hacemos de manera inconsciente, no libre, esto entreabre un abanico de temas para la discusión, muy específicamente a la Filosofía del Derecho.

El libre albedrío que se materializa en la intención libre y consciente de realizar un acto, es una de las bases fundamentales para imputar y posteriormente poder declarar culpable a una persona. Pero si llegáramos a concluir que la libertad es una ficción, tendríamos que reconstruir las bases en las que se sustenta nuestro sistema penal.

Otro de los resultados que ha arrojado el estudio del cerebro y que debe ser tema para la especulación en Filosofía del Derecho es que los recuerdos se forman por retazos de memoria almacenada en distintas partes del cerebro y que cuando los construimos los afectamos con elementos de nuestra condición actual y que finalmente sólo recordamos esencias y no detalles. A la luz de esta información la valoración de la prueba de testigos debe ser reevaluada.

Al parecer, ya existen equipos en Estados Unidos mediante los cuales se obtienen imágenes del cerebro que pueden asegurar si una persona está mintiendo o no. Estos equipos superan por mucho a los polígrafos. Habría que considerarlos a la hora de valorar pruebas.

Los resultados obtenidos hasta ahora son apenas el comienzo, debemos prepararnos para asimilar nuevos conocimientos que muy posiblemente socavarán las bases en las que está montada actualmente nuestra sociedad. En este sentido, los filósofos tienen el deber de tomar las riendas de la carreta para ayudar a que todo este proceso se lleve de manera adecuada; pero para ello deben actualizarse y mantenerse actualizados sobre los avances científicos.

He utilizado el término Neurofilosofía para dar a entender la importancia que tiene el estudio del cerebro actualmente en las especulaciones filosóficas. Como ejemplo, a continuación transcribo un texto que el  neurólogo Antonio Damasio  escribió en su libro En busca de Spinoza para que se abra el debate sobre la neurobiología de la Ética:

“Las convenciones sociales y las normas éticas pueden ser consideradas, en parte, como extensiones de las disposiciones homeostáticas básicas a nivel de la sociedad y de la cultura. La consecuencia de aplicar las normas es la misma que el resultado de dispositivos homeostáticos básicos tales como la regulación metabólica o los apetitos: un equilibrio de la vida para asegurar la supervivencia y el bienestar. Pero la extensión no termina aquí. Llega hasta niveles de organización mayores, de los que los grupos sociales son una parte. La Constitución que gobierna un estado democrático, las leyes que están en consonancia con dicha Constitución, y la aplicación de dichas leyes en un sistema judicial son así mismo dispositivos homeostáticos. Están conectados por un largo cordón umbilical a las otras filas de regulación homeostáticas sobre las que han sido modelados: apetitos/deseos, emociones/sentimientos, y la gestión consciente de ambos. Así hay que considerar el desarrollo inexperto, a lo largo del siglo XX, de entidades de coordinación social de alcance mundial, como la Organización Mundial de la Salud, la UNESCO y las tan criticadas Naciones Unidas. Todas estas instituciones pueden considerarse como parte integral de la tendencia a promover la homeostasis a gran escala. Sin embargo, aunque a menudo consigan buenos resultados padecen muchas carencias y su política suele estar modelada por concepciones deficientes de la humanidad que no han tenido en cuenta los descubrimientos científicos que se van produciendo. Aun así, su presencia imperfecta es una señal de progreso y un rayo de esperanza, por débil que sea. Y hay otras razones para la esperanza. El estudio de las emociones sociales está en su infancia. Si las investigaciones cognitivas y neurobiológicas de las emociones y los sentimientos pueden unir sus fuerzas con, por ejemplo, la antropología y la psicología evolutiva, es probable que algunas de las sugerencias que contiene este capítulo puedan comprobarse. Podremos obtener un atisbo de la manera en que la bilogía y la cultura humanas encajan realmente a pesar de la apariencia, y quizá incluso podremos adivinar de qué manera el genoma y los ambientes físico y social interactuaron durante la larga historia de la evolución.”

1 comentario:

  1. Excelente. Ciertamente las neurociencias, más que cualquier otra rama científica, es la que está haciendo aportes importantes para la comprensión de nosotros mismos. Y, ciertamente, ha descubierto sorpresas. Algunas maravillosas y otras un tanto desagradables, que tú llamas "humillaciones" a nuestro ego. No nos podemos quejar, es la evolución.

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