José Escalona
Al estudiarse en
la Filosofía de la Religión la función o utilidad de la religión en la sociedad
y en el individuo, resalta a mi
entendimiento la utilidad de la religión para enfrentar los miedos irracionales
en los seres humanos, especialmente el miedo a lo desconocido, el miedo a la
muerte, a lo que pudiera suceder mas allá de la propia vida, así como llenar
los vacíos que deja la ignorancia y lo desconocido, de dónde venimos y hacia dónde
vamos.
Conjeturo que el
miedo es algo instintivo, de origen biológico, necesario para la propia
sobrevivencia, pues permite echar mano de la experiencia previa para reconocer
las situaciones peligrosas que amenazan la vida y la integridad personal, y
poder escapar de ellas o prepararse para la defensa; es una reacción ante el
peligro conocido, que de alguna manera se pudiera denominar miedo empírico, el que es basado en las
vivencias y el recuerdos de lo dañino y peligroso, como el recuerdo del ataque
de un animal salvaje o algo por el estilo, que hace temer a la sola presencia o
imaginación de lo similar.
Siguiendo esa
línea de razonamiento resulta entonces evidente la posibilidad del miedo
racional en complementación al empírico, siguiendo el conocido debate entre
las corrientes del empirismo inglés y el racionalismo francés, aquel basado en
la percepción lógica, intelectual, racional, a priori, de una situación nunca
antes vivida o experimentada, pero que presenta características que permiten inferir
el advenimiento de un peligro, pequeño o grande, que pueda generar hasta terror,
como por ejemplo la visión del estallido de un volcán que nunca había sido
experimentado por una persona hipotética, pero las circunstancias tenebrosas de
la avalancha de lava, polvo, cenizas y piedras desplazándose a gran velocidad puede generar aterradoras reacciones de miedo
y terror aunque nunca se haya vivido dicha experiencia, siendo la mente capaz
por si misma de racionalizar la inminencia del peligro y generar un miedo
lógico o racional, nunca antes experimentado.
Pero tanto el
miedo empírico como el racional cumplen una función de garantía de la
sobrevivencia, permiten que pueda enfrentarse de alguna manera el hecho
conocido o desconocido mediante el miedo, constituyendo una respuesta aprendida
de la experiencia o especulada mediante la razón, que le hace huir o enfrentar, según las
circunstancias, el hecho aterrador o productor de miedo.
Pero esta línea
de razonamiento nos lleva hacia al menos un tercer tipo de miedo, el miedo irracional, que sería aquel para
el cual no existe ninguna experiencia previa ni ningún razonamiento lógico que
lo justifique, como el miedo a lo oculto, a las sombras, a lo desconocido, a lo
misterioso, a lo sagrado, a la muerte…, miedo que de por sí mismo no tiene ninguna
función aparente, no serviría en realidad para nada, por lo tanto él no
representa la reacción o forma de enfrentar algún problema empírico o racional,
sino que él en sí mismo es un problema que hay que enfrentar. Es allí donde
conjeturo que surge una de las funciones de la religión: intentar enfrentar o resolver
el miedo irracional.
Surgen preguntas
sin aparente solución empírica o racional, que producen miedo ante lo
desconocido: ¿Qué pasará conmigo después de mi muerte? ¿Seguirá existiendo
alguna parte de mi? ¿Y si existe, en qué condiciones lo hará? ¿Existe lo
sobrenatural? ¿Y si existe, de que manera actúa sobre mí? ¿Hay algún orden en
lo sobrenatural? ¿De qué manera se manifiesta lo sobrenatural en el mundo
natural? ¿Puedo de alguna manera controlar lo sobrenatural y desconocido?…
Me parece que todas son preguntas racionales o
irracionales sobre un problema irracional, como lo es el miedo irracional, que
conduciría a respuestas racionales o irracionales, o que pudiera llevarnos a
respuestas de fe, de relación con lo sagrado, facilitando el nacimiento del
hecho religioso.
Por supuesto,
todo lo aquí expresado es meramente especulativo ante un problema que
precalifico como irracional, o en todo caso de fe, que conduciría a un
tratamiento terapéutico si persiste lo primero, sería alguien afectado en su
capacidad de razonar, un enfermo de miedo irracional; de la otra manera se
trataría de un conocimiento revelado, de un profeta o un iluminado, de un fiel
seguidor de una fe, la manifestación de la potencia de la religiosidad.
Es fácil suponer que ante la opción de la
locura o del miedo irracional que conduciría al terror o a la desesperación, es
preferible para la mente escoger una opción que le de paz y tranquilidad: se
racionaliza el miedo ilógico mediante la religiosidad, así lo desconocido toma
un sentido conocido, la muerte es dominada por la fe, el terror nocturno es
vencido por la fuerza omnipotente y sobrenatural que mi fe reconoce, todo calza
tranquilamente en la fe que ya conozco y
valorizo como cierta, ya todo es mas fácil y llevadero.
Entonces
especulo que la religiosidad puede ser un mecanismo más de la razón para
enfrentarse al miedo irracional y a lo desconocido; es una racionalización de
lo irracional. Especulo que la religiosidad es
verdaderamente necesaria en la vida personal y social cuando no existen
respuestas empíricas o racionales para los miedos, convirtiéndose la
religiosidad en la respuesta.
Ahora bien, ¿Es
posible que se agote el miedo irracional por causa del conocimiento científico
o filosófico? ¿Es posible llegar a un punto de la evolución humana en el cual
todas las respuestas estén dadas por el conocimiento adquirido a partir de la
razón y la experiencia? O sea, ¿Se terminarán en algún momento los miedos
irracionales? Según la respuesta que escojamos podremos especular si algún día
la religiosidad terminará o no terminará. De mi parte pienso que es imposible
obtener todas las respuestas científicas o filosóficas que permitan dominar el
mundo de lo desconocido y misterioso, pues desde el campo de lo más amplio y
profundo del universo con todas sus galaxias y quizás hasta universos
paralelos, hasta lo más ínfimo de lo
microscópico y cuántico, encontramos suficientes misterios imposibles de ser
penetrados, bien sea por lo grande o por lo pequeño, donde tendrá que
permanecer reinando lo oculto y sobrenatural de la religión.
José Escalona
C.I. 4983904
Nunca había pensado yo en esa clasificación del miedo en miedos empírico, racional e irracional. Pero está bien hilado lo propuesto. Al final queda una duda: si será trascendido el miedo a lo que ahora es desconocido. Pudiera ser que en un futuro, más o menos distante, la ciencia diera explicación de eso que ahora es desconocido, tal como lo ha dado de lo que antaño era desconocido y ahora nos parece trivial. Es difícil predecir ese tipo de cosas.
ResponderEliminar