José Carlos Blanco
La familia tradicional está en crisis. Esto es casi un tópico o una reiteración que no debe sorprender a nadie. La idea de aquella familia que se consideraba como célula fundamental de la sociedad hoy no tiene la misma vigencia. Sobre los motivos de esta decadencia hay variadas opiniones: el individualismo del nuevo hombre globalizado, la caducidad de los valores sociales tradicionales, el ocaso de las religiones, la crisis de la educación, la pobreza y la explotación económica etc. En este sentido, trabajando en la preparación de un diplomado sobre conciliación familiar, me he encontrado con opiniones que le echan la culpa de la crisis familiar al dinero. Tanto la riqueza, como la pobreza económica afectan el destino de la familia: Si no hay dinero es difícil sacar a la familia adelante, y si hay mucho dinero aparece el riesgo de la autodestrucción por las diferencias que surgen cuando hay que “repartir la plata”.
El matiz político también se hace presente. Tanto la Iglesia, como las organizaciones políticas de izquierda, denuncian desde hace bastante tiempo que, el individualismo posesivo y el capitalismo salvaje amenazan seriamente la vida familiar: la devaluación de los salarios y el incremento constante de los bienes de primera necesidad colocan en serias dificultades a las familias constituidas, y le ponen el “listón” muy alto a quienes quieren formar una familia... leer +

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